Desigual nació para ser diferente y desmarcarse de lo convencional, convirtiendo unos pantalones en una cazadora vaquera. Desde su fundación en 1984 y la apertura de su primera tienda en 1986, esa ha sido su máxima. Desde entonces, la multinacional cuenta con dos centros logísticos en España y otros dos de apoyo en EEUU y China, desde donde se movilizan más de 10 millones de prendas al año a lo largo de sus más de 400 tiendas en todo el mundo, con ayuda de sus más de 2.700 empleados.
Sin embargo, la llegada de la crisis y la competencia en el sector retail ha llevado a la compañía a acometer una profunda reestructuración en la que la transformación digital juega un papel esencial. Además de la renovación de su producto –nuevos diseños, patrones, calidades y colaboraciones con diseñadores-, el restyling de sus tiendas, un cambio radical de su imagen de marca que se lanzó en 2019 incluyendo un nuevo logo y una aproximación hacia una clientela más joven, potenciar las ventas online se ha convertido en uno de los principales objetivos de Desigual.
Este viraje a lo digital está, además, íntimamente ligado a la estrategia de internacionalización vendiendo ya en más de un centenar de países en todo el mundo. Daniel Muñoz, IT & Supply Chain Director de Desigual, es claro al afirmar que la apuesta de la compañía por Salesforce marcó un antes y un después en nuestra estrategia digital, permitiéndonos trabajar, incluso, con franquiciados de todo el mundo, lo que ha hecho que las ventas on-line ya representen un 31% del total.