Account Based Marketing vs Inbound Marketing
Quien conoce la metodología de Inbound Marketing sabe que es una forma de promover la captación de leads a través del contenido, y calificarlos para marketing (conversión en marketing-qualified leads, MQLs) y para ventas (conversión en sales-qualified leads, SQLs). Ese camino normalmente es ilustrado por el embudo de ventas, que “filtra” las oportunidades a partir de la amplia generación de demanda.
En el account based marketing, o ABM, esta lógica se invierte: en lugar de crear campañas, contenidos y comunicaciones para un público amplio, los equipos de marketing y ventas definen previamente qué leads quieren conseguir direccionando sus acciones hacia ese público-objetivo.
La selección de cuentas que serán impactadas evalúa el encaje de los clientes con los productos y servicios ofrecidos. A partir de este análisis, se desarrollan acciones para atraer cuentas de alto valor, alineadas con la propuesta de la empresa y con mayor probabilidad de cerrar negocio.
De esta manera, la diferencia con el inbound es que, en el ABM el universo de prospectos es reducido desde el inicio, permitiendo que el recorrido del cliente sea más personalizado. Por eso, esta estrategia asume la estructura de un embudo invertido, donde los esfuerzos de atracción y engagement le siguen a la “precalificación” de los leads.