La contabilidad de carbono es el proceso que permite calcular las emisiones totales de gases de efecto invernadero de una empresa. Las empresas deben calcular un punto de referencia de emisiones inicial y llevar un seguimiento de las labores de reducción a lo largo del tiempo (por ejemplo, anualmente).
Para calcular las emisiones de GEI se utiliza un proceso de varios pasos. En primer lugar, defina los límites organizativos y operativos. Seguidamente, recopile datos sobre electricidad, combustibles y otras actividades empresariales que generen emisiones. Revise estos datos para determinar su exactitud, su integridad y las suposiciones que se han empleado. A continuación, aplique factores de emisión relevantes, que representan las emisiones de GEI por unidad de actividad. Por último, comparta su huella de emisiones con las partes interesadas, desarrolle un plan de acción y añada la verificación por terceros para garantizar la precisión.
Para la mayoría de las organizaciones, el cálculo de las emisiones de carbono no es más que el primer paso. Dado que la mayoría de las emisiones de GEI corporativas están estrechamente vinculadas con el consumo de energía, el cálculo de las emisiones de GEI puede ayudar a identificar formas de reducir el consumo y, por ende, los costes.
Identificar los activos que aportan más carbono puede ayudar a una empresa a centrarse en sus iniciativas de reducción, alcanzar sus objetivos más rápido y comunicar los resultados a las partes interesadas clave.