¿Qué son los agentes autónomos? Guía completa

Los agentes autónomos son una forma avanzada de IA que puede ejecutar de forma independiente una serie de tareas y aprender sobre la marcha. Esto es lo que eso significa para su negocio.

Organigrama titulado "Cómo funcionan los agentes autónomos", que ilustra un proceso cíclico de cuatro pasos. Paso 1: Percepción y recopilación de datos (recabar contexto a partir de interacciones, historiales y bases de datos). Paso 2: Toma de decisiones (analizar los datos para identificar patrones y predecir resultados). Paso 3: Ejecución de acciones (realizar tareas de forma eficiente para alcanzar el objetivo deseado). Paso 4: Aprendizaje y adaptación (utilizar el aprendizaje por refuerzo para mejorar el rendimiento futuro). Una flecha conecta continuamente el cuarto paso con el primero.

Preguntas frecuentes sobre los agentes autónomos

Los agentes autónomos son un tipo más avanzado de agente de IA, con un mayor nivel de independencia. Aunque los agentes de IA convencionales pueden realizar tareas y tomar decisiones, suelen requerir una intervención humana más directa o actuar dentro de límites más definidos. Los agentes autónomos, en cambio, son capaces de planificar, priorizar y tomar decisiones en múltiples pasos de forma autónoma para alcanzar un objetivo complejo. Se adaptan y aprenden de forma continua, con una supervisión humana mínima o nula una vez asignada su misión principal.

Los agentes autónomos están diseñados para operar de forma independiente, sin necesitad de instrucciones humanas constantes. Pueden fijar sus propios subobjetivos y tomar decisiones para alcanzar un objetivo mayor. Estos agentes aprenden de su experiencia y adaptan su comportamiento cuando las situaciones cambian. Además, poseen "percepción", lo que significa que pueden recopilar y comprender información de su entorno, ya sean datos digitales o información de la vida real.

Los agentes autónomos suelen seguir un ciclo. En primer lugar, perciben o recopilan información de su entorno mediante datos o sensores. A continuación, razonan sobre esa información, toman decisiones y planifican los siguientes pasos necesarios para lograr su objetivo. Tras la planificación, actúan ejecutando tareas o enviando instrucciones a otros sistemas. Por último, reciben valoraciones sobre sus acciones, aprenden de los resultados y ajustan su comportamiento futuro.

Los agentes autónomos ya están presentes en muchos ámbitos. Los coches autónomos son un ejemplo claro: perciben su entorno, toman decisiones de conducción y circulan de forma independiente. En las fábricas, los robots autónomos pueden gestionar el inventario y trasladar productos sin intervención humana. En el sector financiero, algunos sistemas de IA monitorizan los mercados y ejecutan operaciones por su cuenta. Además, algunos chatbots avanzados son capaces de resolver problemas complejos de los clientes sin necesidad de intervención humana.

Los agentes de IA basados en reglas siguen instrucciones estrictas preprogramadas, del tipo "si pasa esto, haz esto". Hacen exactamente lo que se les indica y no pueden ir más allá de sus reglas. Los agentes autónomos, en cambio, son mucho más flexibles y adaptativos: en lugar de limitarse a seguir reglas, pueden razonar, aprender de la experiencia y tomar decisiones dinámicas para resolver problemas incluso en situaciones inesperadas. Los agentes autónomos son capaces de encontrar nuevas formas de alcanzar sus objetivos, mientras que los agentes basados en reglas se ciñen a un guion predefinido.

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