El centro de operaciones de desarrollo abierto en un escritorio con un nuevo icono de notificación y una barra lateral de Einstein

¿Qué es el cloud computing? 4 tipos y cómo funciona

Comprenda la diferencia entre la automatización de flujos de trabajo y la automatización de procesos, y todo lo que existe entre ambas.

Astro con una camiseta de Salesforce, de pie frente al logotipo de Gartner, saltando a modo de celebración. Confeti. Un arbusto con flores en primer plano.
Salesforce nombrada líder en el Gartner® Magic Quadrant™ para plataformas de aplicaciones empresariales sin apenas código.
Agente de Agentforce
Imagine una plantilla sin límites.

Transforme la manera en que se lleva a cabo el trabajo en todas las funciones, flujos de trabajo y sectores con agentes autónomos.

Preguntas frecuentes sobre Cloud Computing

El cloud computing (o computación en la nube) es la entrega bajo demanda de recursos informáticos —como almacenamiento, potencia de procesamiento y bases de datos— a través de internet. En lugar de comprar y mantener hardware físico en una sala de servidores, las organizaciones alquilan el acceso a lo que necesitan exactamente a través de un proveedor. Este modelo de pago por uso elimina los enormes costes iniciales y permite que los recursos técnicos se escalen de forma instantánea.

Por lo general, las empresas eligen entre cuatro modelos de servicio principales en función de sus necesidades técnicas. La Infraestructura como servicio (IaaS) proporciona los componentes básicos y virtualizados, como servidores y redes. La Plataforma como servicio (PaaS) ofrece un marco de trabajo completo para que los desarrolladores creen y prueben software. Por último, el Software como servicio (SaaS) ofrece aplicaciones alojadas y totalmente funcionales directamente a los usuarios finales a través de un navegador web.

Las organizaciones determinan dónde se aloja su entorno de nube mediante cuatro arquitecturas de despliegue principales. Las nubes públicas comparten el hardware subyacente entre varios clientes. Las nubes privadas dedican la infraestructura física a una sola empresa para obtener el máximo control. Las nubes híbridas combinan entornos públicos y privados para equilibrar la seguridad con la escalabilidad. Por último, una estrategia de multinube (multi-cloud) utiliza varios proveedores públicos diferentes de forma simultánea para evitar la dependencia de un solo proveedor.

Trasladar los datos fuera de las instalaciones genera, lógicamente, dudas sobre la seguridad. Sin embargo, los principales proveedores aúnan recursos masivos para ofrecer una protección de nivel empresarial que la mayoría de las empresas individuales no podrían permitirse construir internamente. El cloud computing utiliza la virtualización para dividir los servidores físicos, por lo que los proveedores mantienen los datos de cada cliente estrictamente aislados y seguros dentro de entornos compartidos. Aquellas organizaciones que requieren un control absoluto sobre sus configuraciones de red o el cumplimiento de normativas suelen elegir un despliegue de nube privada para blindar por completo su información sensible.

La infraestructura de TI tradicional requiere una inversión de capital inicial masiva en servidores físicos. El cloud computing traslada esta carga financiera a un gasto operativo previsible. Las empresas pagan solo por los recursos exactos que consumen. Si una compañía necesita capacidad de servidor adicional durante una temporada alta, escala sus recursos temporalmente y vuelve a reducirlos en cuanto termina el pico de trabajo.

Depender totalmente de proveedores externos introduce nuevas variables. La limitación más obvia es la necesidad absoluta de una conexión a internet fiable. Si una interrupción de la red local deja a una empresa sin conexión, los empleados pierden el acceso inmediato a sus aplicaciones principales. Además, los costes a largo plazo pueden inflarse fácilmente si los equipos internos olvidan supervisar de cerca su consumo y dejan máquinas virtuales sin usar funcionando durante la noche.