Cuando imaginamos las capacidades de la AGI aplicadas a todos los aspectos de nuestra vida, las posibilidades son, casi con total seguridad, ilimitadas. La AGI realizará muchas de las tareas que las personas ya hacemos, pero con una eficiencia incomparable, así como otras que superan con creces las capacidades humanas.
Qué es la inteligencia artificial general: dónde se aplica
Estos son algunos de los usos que podríatener la AGI:
- Actuar como copiloto del día a día, ofreciendo consejos y asistencia en todo tipo de tareas, desde la compra hasta la organización de una fiesta.
- Ofrecer conocimientos especializados sobre nutrición, actividad física, medicación y mecanismos de las enfermedades, para lograr diagnósticos y tratamientos más eficaces
- Apoyar a los profesionales sanitarios en tareas administrativas y logísticas, reduciendo su carga de trabajo y los errores médicos
- Proporcionar entretenimiento no solo con recomendaciones de películas, música y libros, sino también creando obras totalmente nuevas basadas en las preferencias del usuario
- Ejercer como colaborador, mentor y solucionador de problemas en el desarrollo profesional, contribuyendo incluso a la creación de nuevos productos e industrias
Una auéntica AGI no solo sería capaz de aportar valor real a cualquiera de estas conversaciones —e incluso de resolver nuestros problemas si se le da el tiempo y la información suficientes—, sino también de mostrar el razonamiento que hay detrás de su “pensamiento”, adaptando incluso el carácter de esa conversación a las expectativas del usuario.
Sería algo así como un "copiloto de AGI para el día a día", siempre disponible para ofrecer la información o los consejos que el usuario necesite y eliminar los inconvenientes de la vida diaria. Se encargaría de hacer la compra, organizar una fiesta, tomar decisiones financieras o mediar en una discusión con un amigo. Estaría presente en la casa, en el trabajo, en la escuela, en el transporte y en cualquier entorno en el usted se encuentre. La IA interactuaía con redes más amplias de otras IA en esos entornos para habilitar servicios y funciones locales.
La AGI también promete transformar nuestra relación con la salud, poniendo al alcance de todo el mundo conocimientos especializados sobre nutrición, ejercicio físico, medicación y hábitos de vida. La AGI podría llegar incluso a comprender los mecanismos de las enfermedades con tal nivel de detalle que sería capaz de ofrecer diagnósticos precisos y terapias eficaces para tratarlas y curarlas. Imagine un sistema de supervisión y detección en tiempo real que detecte las primeras células cancerosas dividiéndose y recomiende terapias específicas para el genoma del paciente con el fin de eliminar la enfermedad.
Para los médicos y demás profesionales sanitarios, todas las tareas administrativas y logísticas se delegarán en las IA, liberando al menos un día a la semana para cada trabajador. Los errores médicos abundan y es probable que la IA sea una de las mejores herramientas para evitarlos, por ejemplo evaluando datos de análisis, dosificaciones de medicamentos y actualizando continuamente los conocimientos del personal. Imagínese una UCI en la que los humanos y las IA colaboren vigilando y explorando a los pacientes de forma ininterrumpida; o un quirófano donde personas e IA trabajen juntas y realicen intervenciones que requieren un nivel de precisión extremo, como la neurocirugía.
En el ámbito del entretenimiento, la AGI no solo podrá sugerir películas, música y libros que probablemente nos gusten (algo que los modelos de IA actuales ya hacen bastante bien), sino que también tendrá la habilidad de crear esas obras literalmente desde cero, a partir de los gustos y las preferencias concretas de cada usuario. La generación de texto y vídeo ya avanza a un ritmo impresionante, lo que plantea una pregunta evidente: ¿serán capaces los futuros modelos de IA de inventar tramas completas, traducirlas en guiones detallados con personajes, diálogos y transiciones, y generar largometrajes en ultra HD? Por ejemplo, una secuela impecable de su película, libro o videojuego favorito, que le permita regresar a su mundo de ficción preferido todas las veces que quiera para descubrir nuevas aventuras. Pues incluso esto, por muy ambicioso que parezca, es solo un anticipo de cómo podría entretenernos la IA en un futuro, algo impensable a día de hoy. Cuando estas capacidades se combinen con la realidad virtual y aumentada, el horizonte se ampliará aún más.
Aunque hoy resulte difícil de concebir, los agentes de AGI serán unos interlocutores y colaboradores creativos tan excepcionales que, con el tiempo, llegaríamos a verlos como iguales, e incluso como amigos. A medida que la AGI evolucione, su lugar en nuestro mundo será tan social como práctico. Si tenemos en cuenta que los seres humanos llevan desde los años sesenta desarrollando vínculos inesperadamente profundos con las máquinas, como el caso del chatbot ELIZA (un agente conversacional sumamente básico y limitado), no debería sorprendernos la posibilidad de que una inteligencia sobrehumana se convierta en uno más de la pandilla.