Sin una gobernanza y una organización claras, un data lake puede convertirse en un "pantano de datos" donde los registros están desorganizados y son difíciles de interpretar, lo que puede derivar en problemas de cumplimiento normativo.
Ampliar la infraestructura de almacenamiento o analizar conjuntos de datos desordenados también puede acarrear costes inesperados o problemas de rendimiento que ralenticen sus operaciones.
Otro problema habitual es que los registros en bruto suelen presentar incoherencias o errores, lo que puede complicar el análisis de datos.
Para superar estos obstáculos, se necesita una arquitectura sólida, una estrategia de gobernanza bien definida, una gestión eficaz de los metadatos y las herramientas adecuadas para transformar los datos en bruto en información útil.