Se le ha asignado el término nube por la práctica de dibujar Internet como una nube en los diagramas de patentes de la red de principios de la década de 1990. Por lo que, cuando la gente habla de cosas como "almacenamiento en la nube" y "CRM basado en la nube  " se refieren a los servicios y recursos del sistema que pueden realizar sus acciones a través de Internet.

La informática en la nube se basa en la premisa de que la informática principal se lleva a cabo en un equipo, a menudo remoto, que no es el que se utiliza actualmente. Los datos recopilados durante este proceso se almacenan y procesan en servidores remotos (también llamados servidores de la nube), lo que significa que el dispositivo que accede a la nube no tiene que emplear tantos recursos para funcionar.

Al alojar el software, las plataformas y las bases de datos de forma remota, los servidores de la nube liberan la memoria y las capacidades informáticas de los ordenadores individuales. Los usuarios pueden acceder de forma segura a los servicios en la nube mediante el uso de credenciales recibidas del proveedor de informática en la nube.

 

Acceso desde cualquier lugar

 

Dado que la informática en la nube implica que la carga de trabajo del ordenador de un usuario se aloja en un equipo diferente, puede accederse a la nube desde cualquier lugar, y esta está disponible para cualquier persona con conexión a Internet.

Las diferentes empresas tienen su propia infraestructura de nube para alojar los datos de los usuarios: por ejemplo, Google tiene sus propios servidores, al igual que Salesforce.

Sin embargo, una nube también puede ser un número reducido de equipos.

En este sentido, existen nubes tanto públicas como privadas, y pueden ser autoalojadas o alojadas por un tercero. Las nubes privadas requieren que los usuarios dispongan de las plataformas o los inicios de sesión correspondientes, tales como un navegador web o una cuenta, para acceder a estos servidores y a los datos que contienen.

 

Actualmente, cualquier persona que esté online utiliza la nube en su día a día, independientemente de si es consciente de ello o no. Editar documentos en una unidad compartida, enviar mensajes de correo electrónico, transmitir películas, almacenar archivos y compartir fotos en Instagram... Todas estas actividades son posibles gracias a la informática basada en la nube. 

Para las empresas, la nube ha sido transformadora. Con independencia de si se utiliza la nube pública (alojada por proveedores externos), una nube privada (alojada in situ, pero proporcionando acceso móvil) o una combinación de estas dos nubes, actualmente millones de organizaciones grandes y pequeñas emplean tecnología en la nube para casi todas sus necesidades informáticas.

Solo en el Reino Unido, el porcentaje de empresas que utilizan servicios basados en la nube ha crecido del 48 % en 2010 al 88 % en 2017. Alrededor del 67 % de los usuarios actuales afirma que esperan incrementar la adopción de servicios basados en la nube.

La adopción de la nube ha sido rápida y global. Las tres principales razones por las que las empresas adoptan inicialmente servicios en la nube son la flexibilidad de entrega, el ahorro en costes operativos y la capacidad de ampliación. Alrededor del 70 % de las organizaciones afirma que ya están obteniendo beneficios o prevén la obtención de una ventaja competitiva gracias al uso de servicios en la nube.

Algunos de los beneficios más importantes de la informática en la nube son los siguientes:

  1. Implementación rápida
  2. Costes iniciales reducidos o prácticamente inexistentes
  3. Capacidad de ampliación instantánea
  4. Tecnología libre de mantenimiento
  5. Acceso desde cualquier lugar
  6. Mejor seguridad
 
 

Una empresa puede registrarse y empezar a utilizar una aplicación en la nube de forma instantánea.

Incluso las aplicaciones empresariales de la más amplia variedad suelen estar en funcionamiento en cuestión de días o semanas, en lugar de en meses o años.

Las empresas pueden olvidarse de costes iniciales arbitrarios y comenzar a utilizar las aplicaciones de inmediato.

El software en la nube significa que es posible reducir drásticamente o incluso eliminar los gastos de capital y pagar, en su lugar, únicamente una tasa mensual por el servicio.

Con aplicaciones basadas en la nube, el número de usuarios puede aumentar o reducir a medida que las necesidades cambian con el tiempo.

Esto significa que las empresas pagan solo por lo que necesitan y nunca tendrán que preocuparse por quedarse sin capacidad.

 

La instalación de parches, las actualizaciones y las pruebas de las aplicaciones pueden ocupar días del tiempo del personal de IT al mes, pero con las aplicaciones en la nube, nada de esto es necesario.

Eso es porque todo se gestiona en la nube, lo que otorga a su personal más tiempo para trabajar en nuevos proyectos e innovaciones.

Las aplicaciones en la nube están diseñadas para que pueda accederse a ellas de forma segura desde cualquier lugar a través de cualquier dispositivo conectado.

Las grandes empresas pierden un promedio de 265 equipos portátiles al año. Si contienen datos confidenciales, esto constituye un grave riesgo para la seguridad.

Con las aplicaciones en la nube, los datos se almacenan de forma segura en la nube para que un portátil perdido se convierta en una mera molestia en lugar de un posible desastre.

 
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Cada vez son más las empresas que buscan aprovechar la gran cantidad de beneficios que ofrece la nube.

Básicamente, las empresas se están trasladando a la nube por cuatro razones fundamentales:

1. Facilidad: la nube requiere poco esfuerzo por parte de una empresa en términos de mantenimiento y gestión.

2. Eficiencia: la informática tradicional sita en las instalaciones generaba requisitos importantes de inversión ya que la capacidad no podía modificarse fácilmente; mientras que la informática en la nube ofrece una mayor eficiencia gracias al uso compartido de los recursos entre los clientes.

3. Acceso: es muy fácil acceder a las aplicaciones y los servicios basados en la nube desde cualquier lugar, ya que solo necesita un dispositivo con conexión a Internet.

4. Capacidad: la nube es efectivamente infinita en términos de tamaño, de modo que las organizaciones no tienen que preocuparse por quedarse sin capacidad.

Transición hacia el trabajo remoto

Estas ventajas son especialmente importantes en un mundo donde el trabajo basado en la oficina está cambiando cada vez más al trabajo remoto y donde el uso de dispositivos móviles ha superado a los equipos de sobremesa.

Más del 50 % de los trabajadores afirman que trabajan fuera de su oficina principal al menos la mitad de su semana laboral, según una encuesta en 2017 a 20 000 directivos sénior y propietarios de empresas.

Este cambio a la "gestión de su empresa desde su teléfono" también se refleja en las ventas de hardware, con una previsión de reducción en las ventas de los equipos de sobremesa a 87 millones de unidades para 2021 frente a las ventas de 161,1 millones de unidades de portátiles, 145,8 millones de unidades de tabletas y 1701,1 millones de unidades de smartphones.

La seguridad en la nube, especialmente para las empresas, se ha convertido en una opción mucho más fiable que el almacenamiento de datos in situ.

La nube elimina eficazmente una serie de preocupaciones relacionadas con la seguridad por el mero hecho de estar situada fuera de las instalaciones, tales como desastres naturales o robos que pudieran producirse en su oficina.

 

Los empleados descontentos no tienen acceso a los servidores físicos que conforman la nube, y la mayoría de los proveedores de la nube aseguran que el acceso a los datos se somete a una estrecha vigilancia, lo que significa que nadie debería ser capaz de volcar los secretos de la empresa en una unidad de memoria flash y salir por la puerta.

Dicho esto, debe emplearse una especial atención a los estándares de seguridad que ofrece el proveedor de la nube, incluidas las medidas para asegurar la transmisión y el almacenamiento de datos, así como las medidas de seguridad física del centro de datos del proveedor de la nube para controlar los derechos de acceso de los empleados.

 
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Hay tres tipos principales tipos de servicios en la nube: infraestructura como servicio (IaaS), software como servicio (SaaS) y plataforma como servicio (PaaS).

La infraestructura como servicio (IaaS) proporciona a una empresa su infraestructura informática básica a través de Internet, incluidas las redes, los servidores y el almacenamiento, normalmente basado en un sistema de pago por los servicios prestados.

Desde el punto de vista del usuario, el uso de servicios basados en la nube es simplemente una cuestión de iniciar sesión de forma segura en la aplicación a través de Internet, lo cual puede hacerse a través de cualquier dispositivo conectado, como un smartphone, una tableta o un ordenador.

El software como servicio (SaaS) es una forma de ofrecer aplicaciones de software a través de Internet, normalmente por suscripción y a petición. El proveedor de la nube se encarga del alojamiento y de toda la infraestructura de TI, así como del mantenimiento y la seguridad.

Los servicios de SaaS utilizan una arquitectura de nube multiusuario, lo que significa que todos los usuarios y las aplicaciones comparten una infraestructura común que se mantiene de forma centralizada.

La plataforma como servicio (PaaS) amplía el modelo de IaaS con un conjunto de servicios basados en la nube que permite a los desarrolladores y usuarios empresariales crear e implementar aplicaciones fáciles de utilizar de forma rápida e intuitiva.

Todo esto tiene lugar sin necesidad de comprar o gestionar ningún hardware, ni de tener que instalar o actualizar ningún software, ya que el hardware y el software necesarios los mantiene la empresa de la nube que ejecuta la aplicación.

Entre los usos comunes de la informática en la nube por parte de las empresas se incluyen la contratación, la gestión de gastos, el software de gestión de nóminas, la gestión de proyectos, la gestión de relaciones con los clientes (CRM) y el software para reuniones virtuales, por nombrar algunos ejemplos. Prácticamente cualquier aplicación que pueda imaginarse puede prestarse a través de la nube.

Las últimas innovaciones en la informática en la nube están haciendo que las aplicaciones empresariales sean aún más móviles y colaborativas. Con una solución de CRM basada en la nube, por ejemplo, un representante de ventas de campo puede obtener toda la información que necesita desde su dispositivo móvil.

Las notas de los contactos pueden actualizarse en tiempo real, de modo que sean siempre actuales y completas, y estén a disposición de los demás; ya no habrá que esperar a volver a la oficina para incluirlas por escrito en el sistema. Y los directores de ventas sabrán exactamente qué ofertas se cerrarán y cuándo lo harán desde sus equipos de sobremesa en sus despachos, o bien desde sus tabletas o teléfonos cuando se encuentren fuera de la oficina.